¿Son los DLC una estafa? Paradox y Star Trek: Infinite

Desde la llegada de los DLC, algunas compañías como Paradox han hecho de ellos su principal fuente de ingresos, pero… ¿ha sido una mejora?

Nota del autor: Este artículo pretende cumplir una labor informativa y recreativa a través de ciertas afirmaciones humorísticas que no tienen por qué ser ciertas.

Desde la popularización de Internet, todo ha cambiado. Muchos aspectos de nuestras vidas han mejorado gracias al salto cualitativo que supuso tener al alcance de un click muchas cosas que hasta hace poco eran impensables.

Ya no tenemos por qué preguntar por direcciones cuando vamos por la calle, hacer grandes desplazamientos para comprar ciertos productos ni, sobre todo, leernos la etiqueta de los botes de champú para no aburrirnos mientras estamos en el W.C.

Sin embargo, no todas las posibilidades que ha abierto Internet han sido positivas, y un buen ejemplo de ello lo podemos encontrar en la Industria de los Videojuegos.

Crusader Kings III

Para ilustrar una tendencia que cada vez cobra más fuerza en la Industria no hay un caso mejor que el de Paradox, empresa sueca nacida en 1995 y enfocada en los juegos de Gran Estrategia o 4x. Desde 1995, Paradox se ha convertido en un referente de cómo triunfar (y cómo tener un ambiente de trabajo infernal) gracias a sagas como Hearts of Iron, Europa Universalis, Crusader Kings o Stellaris. Hablamos de juegos tan complejos que necesitarás venderle tu alma al diablo -o elevar tu umbral de frustración- hasta límites insospechados solo para aprender a jugar… Y sin embargo, juegos que han enamorado a millones de personas.

Pero entonces, ¿cuál es el problema? Pues que alguien que ya ganaba mucho dinero quería todavía más, lo nunca visto.

De las expansiones a los DLC

Pero, en algún momento, a alguien se le ocurrió la maquiavélica idea de convertir las expansiones en DLCs, creando así una nueva forma de monetización que cambiaría la industria para siempre.

Hace veinte años era siempre una gran noticia que a uno de nuestros juegos favoritos le añadieran una expansión, pues los fans tenían la opción de pagar una cantidad inferior a la del título base para disfrutar de una nueva historia y algunas mecánicas nuevas. Las expansiones le gustaban a todo el mundo, porque brindaban a los amantes de un título la oportunidad de disfrutar de más contenido en su juego favorito.

Half Life
Half Life y Half Life 2 contaron con multitud de expansiones de calidad

Incluso, era una buena noticia que estas expansiones pasaran a ser «autojugables» o comercializadas como una secuela, porque sí, tenías que pagar otra vez el precio de un juego completo aunque ellos estuvieran reutilizando muchos activos o assets desarrollados para el primer título, y por tanto aumentando su margen de beneficio. Pero el jugador recibía lo que quería: más horas de entretenimiento de calidad.

Además, si te gusta un juego, ¿por qué te iba a molestar que los desarrolladores tuviesen unas ganancias extraordinarias gracias a este formato? Es lo más normal del mundo que quieras que los creadores de algo que te encanta reciban su justa compensación por hacer las cosas bien.

La paradoja de Paradox: Internet empeoró la situación

Sin embargo, con la llegada de Internet a las videoconsolas a principios del siglo XXI, las condiciones del mercado permitieron que el DLC cobrase dimensiones más problemáticas para el usuario, que se pueden resumir en una premisa: no es lo mismo hacer un buen juego y añadir contenido adicional de calidad a posteriori que tener un buen juego y despiezarlo para venderlo por partes, y en esto último Paradox es el rey.

Hearts of Iron IV, lanzado en 2016, cuesta actualmente 40€ en Steam. Tiene 17 DLCs de pago que cuestan entre 3€ y 20€. El juego con sus DLCs cuesta 224€, pero Paradox ha tenido el gran detalle de rebajarlos a 211€ si lo compras todo del tirón. Si compras el juego y pagas la suscripción mensual (5€) puedes jugar con los DLCs pero deberás pagar cuotas mensuales. Sí, cuotas mensuales… en 2023. Esta gente va a ir al infierno. Crusader Kings III, lanzado en 2020, cuesta 50€, tiene 5 DLCs de pago por un total de 90€, si compras todo serán solo 74€.

Hearts of Iron IV

Hay quien pensaría que 74€ por un juego con todas sus expansiones tampoco es para tanto, pero… ¿Y si ya habías comprado Crusader Kings III sin DLCs? Pues a lo que te costó el juego deberás sumarle 90€ o bien, por estúpido que parezca, comprar el pack de Juego + DLCs por 74€ y regalar tu copia del juego base a otro amigo que no tenga el juego… y que se convierte en una nueva vaca a la que ordeñar.

Para más inri, algunos DLCs son muy importantes pero otros son chorradas, con lo que la rentabilidad de comprar los packs completos pierde interés, y precisamente por eso Paradox lleva años eliminando mecánicas que ya existían en sus juegos base para «hacer el juego más digerible a nuevos jugadores»… y convenientemente reintroducirlas en distintos DLCs de pago.

Stellaris lleva la monetización a los confines de la galaxia

En este sentido, el caso más flagrante está siendo el del 4x espacial Stellaris, donde están dándole una nueva vuelta de tuerca todavía más rastrera al tema.

El juego base fue lanzado en 2016, actualmente cuesta 40€ en Steam, si compras el pack de juego base + DLCs cuesta 229€, si solo quieres los DLCs cuesta 268€, con lo que ya te habrías gastado 308€ en el Stellaris.

Stellaris

No lo dudes: Stellaris también está recortando mecánicas como la gestión planetaria que ya tenías en el juego base -¡las habías pagado!- para revendértelas más adelante en un DLC, por no mencionar el secreto a voces: la gran mayoría de estas mecánicas requieren una programación mínima y con toda seguridad estaban planificadas desde antes de lanzar el juego, con lo que el salario de los trabajadores que las diseñaron ya lo pagaste cuando pagaste el juego base. Ah, y Stellaris no tiene suscripción mensual.

Stellaris es un juego perfecto para emular sagas de Space Opera ya existentes, y además es un juego dirigido -por su complejidad- a un público más adulto. ¿Qué saga de Space Opera no ha tenido un juego de calidad en años, cuenta con una legión de fans de entre 30-50 años y además tiene un mod algo chapucero en la Workshop que pese a ello es el mejor valorado?

Star Trek: Infinite o más bien Paradox: La avaricia infinita

Star Trek: Infinite

Y aquí entro yo en la historia: tengo entre 30 y 50 años, me encanta Star Trek, me gustan los 4x, soy su target, y como tal me ilusioné hace unos días al ver anunciado Star Trek: Infinite, ¿qué podría salir mal? La respuesta es, cómo no, Paradox, confundiendo de nuevo el concepto target con vaca a la que ordeñar.

Paradox ha cogido Stellaris, que ya te obligaba a elegir entre mandar a tus hijos a la universidad o jugar la experiencia completa, le ha puesto un nombre nuevo y nos lo va a vender a precio de juego base no sin antes planificar los próximos 20 DLCs por un total de 150€.

A cambio, si ya tenías Stellaris, quizás con todos los DLCs, deberás pasar igualmente por caja para pagar 40€ por veinte skins y el sueldo de los abogados que han obligado a un trabajador a firmar un contrato de confidencialidad, trabajador que ahora mismo estará encadenado a un PC para escribir los eventos del juego con Chat GPT y Wikipedia. Porque no te creas que han cambiado la interfaz, las mecánicas, los recursos ni nada por el estilo.

Star Trek: Infinite

Si eres como yo, aunque sepas que los DLCs muchas veces no valen el precio que cuestan, probablemente pases por caja. Quizás porque quieres jugar a ese juego con esas mecánicas que están en el DLC, o quizás porque hace tiempo que la Industria de los Videojuegos nos hizo renunciar a nuestra dignidad como consumidor, pero no te engañes: nos están estafando.

SEO, CM, IT y redactor. Mi alma máter debió ser Hogwarts.

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